Las cinco incógnitas del Doncel de Sigüenza

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La Catedral de Sigüenza viene celebrando desde el 19 de junio del pasado año, el 850 aniversario de su consagración , una catedral que proyectó e inició el obispo aquitano D. Bernardo de Agen (1121-1152 ) en 1124, que continuaron los obispos también de la región francesa de Aquitania, su sobrino Pedro de Leucata (1132-1156) y don Cerebruno (1158-1166) y un vez terminado el altar mayor y la cabecera del templo fue consagrada por el obispo ingles Joscelino de Adelida (1168-1174), celebrando la primera misa en la Capilla de San Tomás Becket (1118-1170), el 19 de junio de 1169, hoy Capilla de San Juan y Santa Catalina donde reposa para la eternidad “el doncel de Siguenza”.

La catedral-fortaleza de Sigüenza es una de las mas bellas, singulares, monumentales e históricas de España. Al entrar en ella entre sus centenarios muros se escucha el silencio y se siente la paz, en un templo donde reposan 31 de los 95 obispos que han ocupado la sede episcopal, desde Protogenes (589-610) a don Atilano Rodriguez, mitrado desde el año 2011; y de los inhumados, el primero don Bernardo de Agén (año 1152) y el último el valencinao don Jesus Pla i Gandia ( año 2.000).

La historia de la catedral nos dice que el edificio estaba ya terminado en el sIglo XV, aunque se siguieran haciendo reformas como la del pórtico de la Puerta del Mercado o de La Cadena del siglo XVII (la que da a la Plaza Mayor), de tal manera que en ella se pueden contemplar varios estilos arquitectónicos, desde el romanico inicial, al gotico dominante, el manierista, el plateresco y el renacentista.

doncel2Todo ello en un monumento que encierra en la Capilla de San Juan y Santa Catalina, Panteón de los Arce, situada a la derecha del altar mayor, el sepulcro de estilo gotico de Martín Vazquez de Arce (1461-1486), “El Doncel de Siguenza”, que murió en la Acequia Gorda de Granada en 1486, y que al principio fue enterrado en la finca “Los Partidores”, lugar cercano al que murió, y en 1491 el año en que los Arce la compraron a los de La Cerda fue traído a esta capilla de la catedral donde reposa para la eternidad. Una capilla de poco mas de 50 m/2 a la que se accede por la portada plateresca, obra de Francisco de Baeza (principios del S.XVI) tras franquear las rejas hechas por Juan Francés (1525).

Allí esta el sepulcro de alabastro de “El Doncel de Siguenza”, una de las esculturas funerarias más hermosas de todo el universo. En ella se ve a un joven vestido con una armadura, que lleva la Cruz de Santiago en su pecho, acodado sobre el lado derecho y con un libro abierto entre sus manos al que mira con un gesto lleno de templanza y serenidad.

Y sobre El Doncel, cinco incognitas por despejar. La primera, saber donde nació; sin duda, sus orígenes eran de la nobleza seguntina, pero con la posibilidad de que viera la primera luz en Guadalajara, donde su padre Fernando de Arce tenía casa propia en Santa Clara y era secretario y persona cercana a don Iñigo Lopez de Mendoza, segundo duque del Infantado, y Martín Vázquez de Arce, su hijo,uno de sus pajes, residiendo en el Palacio del Infantado donde se formó en las armas y en las letras.

La segunda incognita es saber por qué a Martín Vazquez de Arce se le conoce como El Doncel, apodo con el que se le comenzó a denominar desde el siglo XIX, al decir alguien que lo contempló: ¡qué bello doncel¡, cuando doncel se define como un noble joven que aún no ha sido armado caballero y que aún no ha conocido mujer. Don Martín Vazquez de Arce cuando murió no era tan joven, tenía 25 años de edad, era Comendador de la Orden de Santiago, por lo que había sido armado caballero y tenía una hija llamada Ana de Arce y de Sosa, que debía ser ilegitima, ya que nunca ha llegado a conocerse el nombre de la madre; esta es la tercera incognita.

La cuarta es saber el nombre del autor del sepulcro de El Doncel, realizado entre los años 1486 y 1504, aunque últimamente se asigna su realización, sin seguridad documental, pero sí por la época en que se produjo al escultor toledano Sebastian de Almonacid (Torrijos 1460-1526), que tenía un taller en Guadalajara, y que tiene en la catedral seguntina una obra muy interesante, La Piedad, un altorrelieve situado en el tercer cuerpo del mausoleo de don Fadrique de Portugal (1512-1532).

Y la quinta incognita es saber cuál es el libro abierto que tiene entre sus manos Martín Vazquez de Arce y al que mira con la serenidad y temple de su bello rostro.¿Pudiera ser La Biblia (900 a de C. a 100 d. de C), El Libro de Horas (S.XIV y XV), las Coplas de Jorge Manrique (1476), o el libro blanco de su vida joven que quedaba aun por escribir?

Cinco incognitas que quedan por averiguar sobre Martín Vazquez de Arce, El Doncel de Siguenza, que reposa para la eternidad en un sepulcro de alabastro, del que son muchos los que afirman que es uno de los mas bellos del universo.

José Maria Bris Gallego.
31 de enero de 2019.

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