Aparecían en el inventario de bienes incautados durante la Guerra Civil pero se desconocía su procedencia
Uno de los sepulcros devueltos a Brihuega/ Ministerio de Cultura
El ministro de cultura, Ernest Urtasun, ha visitado hoy Brihuega para devolver tres esculturas de gran tamaño y fragmentos de sepulcros procedentes de las iglesias de San Miguel, San Felipe y del Monasterio de Santa Ana en Brihuega (Guadalajara) que estaban custodiadas desde 1938 por el Estado.
Según ha informado el propio ministerio, en 1938 el alcalde de la localidad los entregó a la Junta de Incautación del Tesoro Artístico del gobierno de la República para protegerlos de la guerra y desde entonces se perdió el rastro de su procedencia.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun
Un misterio que se resolvió tras la publicación del Ministerio de Cultura del inventario de bienes incautados durante la Guerra Civil y la posguerra, y la posterior investigación que ha llevado a cabo el personal técnico de Museos Estatales.
En el acto se ha procedido también a la restitución de una cruz procesional procedente de la parroquia de Nuestra Señora de La Asunción de El Casar (Guadalajara), y perteneciente al obispado de Sigüenza-Guadalajara. La cruz de El Casar formó parte de la Exposición de Orfebrería y Ropas de Culto organizada en 1941 en el Museo Arqueológico Nacional, pero al no ser reclamada, fue depositada al año siguiente en el Museo Nacional de Artes Decorativas, donde ha permanecido hasta ahora.
La restitución realizada permitirá que a partir de ahora los bienes puedan ser visitados en sus localidades de origen, en el Museo de Historia de Brihuega y el Museo Diocesano de El Casar.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha señalado que “este acto de restitución es algo más que una expresión de nuestra responsabilidad y de nuestro deber como gobierno; es un acto de reparación y de homenaje a quienes, en tiempos muy difíciles, mantuvieron encendida la llama de la cultura y de la salvaguarda de nuestro patrimonio”.






