El año del Covid se dejó sentir en Todos los Santos.
Cementerio de Guadalajara en el Día de Difuntos/GUDiario.
Se habían tomado todas las precauciones por parte del Ayuntamiento de Guadalajara, como en el resto de municipios, pero al final no hizo falta. En Guadalajara se había fijado un máximo de 250 personas y una estancia máxima de 30 minutos, y en grupos reducidos a un máximo de seis personas, aunque no fueron necesarias las cautelas.
Cementerio de Guadalajara, panteón de los Condes de Romanones./GUDiario
Sencillamente en los cementerios españoles, en general, en este año del coronavirus hubo menos públicos que nunca. Mucha gente mayor que no salió a cumplir con la tradición -de hecho diariamente cada vez se ve a menos personas mayores por la calle- y las restricciones de movilidad entre las comunidades hicieron el resto. En Guadalajara singularmente por el cierre de Madrid durante el fin de semana. Lo sintieron los vendedores de flores, con menos negocio que nunca. Así, el Día de los Difuntos solo permanecían abiertos los puestos estables, porque los ambulantes se marcharon el domingo.
En Guadalajara, el Obispado suspendió, además, todos los actos capaces de concentrar público: la misas por los difuntos, conciertos, así como otros sufragios y plegarias, que solo se dieron en los templos y cumpliendo las instrucciones de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha.







