LA FUENTE DE LA NIÑA (Leyenda de Guadalajara)

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Por la Fuente de la Niña,

que ayer puro campo estaba,
un estanque se encariña
del agua que rebosaba.
¡Ay, amor, qué fría se ha puesto el agua!

Un atardecer de bronce
casi noche ya mostraba,
tras la ermita de San Roque
varia gente que cenaba.
¡Ay, amor, que helada se ha puesto el agua!

Niños y niñas que corren
entre arboleda poblada,
ya el día paso a la noche
de la mano la llevaba.
¡Ay, amor, qué glacial se ha puesto el agua!

La luna todo escudriña
y a bañarse luego baja,
a una fuente aún sin niña
y un estanque, por peana. 
¡Ay, amor, qué frialdad trae hoy el agua!

Octogonal el estanque
a la fuente se mostraba,
y redondo el alto cauce
por donde licor bajaba.
¡Ay, amor, qué luna nada en el agua!

Sobras de nube, la viña
de los cielos: agua clara;
los oídos de una niña
la fuente ya los llamaba…
¡Ay, amor, fuese mejor no sonara!

La noche ya se ha extendido
mientras que la fuente mana,
el bosque ya ha oscurecido,
¡el estanque llama y llama!
¡Ay, amor, qué soledad tan amarga!

La niña mira a la luna
en el agua reflejada:
al fondo –sola- se acuna
y parece que emplazara.
¡Ay, amor, qué redondez tiene el agua!

La niña la mano, mano,
quiere a luna tocar cara;
es un círculo lejano
sumergido bajo el agua.
¡Ay, amor, qué acritud suya tan larga!

La pelota de la luna
fantasmagórica y blanca,
la niña sobre agua bruna
casi ya que la tocaba.
¡Ay, amor, cómo tiembla la mirada!

¡Niña, niña, niña, niña,
no llegarás a muchacha!,
¡tu rostro se desaliña
cuando has caído en el agua!
¡Ay, amor, el estanque ya resbala!

¡La noche, entre la arboleda!
¡La Fuente, en Guadalajara!
¡Se ha quedado sola y queda
la Niña, abajo del agua!

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