Animó a los asistentes a vivir estos días “como si fuera la primera vez”
Foto: Eduardo Bonilla Abigail Tomey ha sido la encargada de pronunciar el pregón de Semana Santa 2026 en la concatedral de Santa María.
La presentación corrió a cargo de María Sánchez, de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, y de José González Vegas, presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa, quienes destacaron la sensibilidad y el rigor con el que la pregonera había preparado su texto.
Abigail comenzó recordando su estrecha vinculación con la concatedral, “mi parroquia, donde tengo los recuerdos más vívidos que me vinculan con la religiosidad”.
Uno de los ejes del pregón fue la relación entre el arte dramático y la vivencia cristiana. Tomey subrayó que, para un actor, “la palabra ajena debe volverse propia mediante un proceso de vaciamiento”, un ejercicio que comparó con la transformación espiritual del creyente, para quien el Evangelio “solo es verdadero cuando se convierte en impulso y acción concreta”.
Al finalizar, Abigail recibió un cuadro con los emblemas de las cofradías de Guadalajara. Foto: Eduardo BonillaA través de diversas reflexiones, señaló que tanto el artista como el cristiano buscan una verdad profunda que solo aparece “cuando hay coherencia entre lo que se dice y lo que se siente y se hace”.
Hacia el final del pregón, la actriz animó a los asistentes a vivir estos días “como si fuera la primera vez”, recordando la fuerza que tiene la mirada nueva ante el misterio: “Permítanme que con humildad les anuncie lo que está a punto de ocurrir en nuestras calles y en nuestros corazones… Les propongo un anuncio para que lo vivan como si fuera la primera vez”.
Foto: Eduardo BonillaLa última parte del pregón fue una narración teatralizada de escenas de la Pasión por la actriz alcarreña. En esta recreación final incorporó referencias directas a la imaginería de Guadalajara, a sus cofradías y a sus procesiones,
El acto concluyó con un concierto de la Banda Provincial de Música, dirigida por Nuria Matamala, que puso el broche musical a una velada cargada de emoción y solemnidad.






