Crónica en verso del Día de la Poesía en Guadalajara

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dia-poesia-pzaAspecto de la plaza Mayor, esta mañana, para celebrar el Día de la Poesía./ Guadalajara Diario. Hoy se celebra por todo lo alto el Día de la Poesía en Guadalajara, con numerosos actos. Esta es la crónica en verso escrita por el poeta Juan Pablo Mañueco del acto principal celebrado en la Plaza Mayor.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
MIGUEL HERNÁNDEZ SUENA EN GUADALAJARA

“Los poetas bajaron de las nubes”
venía cantando un infantil vocerío,
tras una pancarta que portaban los querubes.
esta mañana de martes de un marzo umbrío.

“Los poetas bajaron de las nubes”
y otra vez Miguel Hernández bravío,
elevó su palmeral pirotécnico de luces
sobre la plaza mayor del griterío.

Un rapsoda delgado ante la muchedumbre,
y se obra el milagro ante los ojos visto,
Miguel Hernández, fiel a su costumbre,
causa el asombro del infantil gentío.

A las aladas almas de la plaza
Mayor de Guadalajara, te requiero,
que tenemos que hablar a toda raza,
de paz y de palabra, compañero.

Y el vate cano y delgado se elevaba
por encima del anterior runruneo
que ha callado entera la plaza
para escuchar con sorpresa aquellos versos
 
BLANCA CALVO Y UNA POETISA POLACA

Luego quien toma la palabra es Blanca
Calvo para traducir del polaco los recuerdos
de una poetisa polaca, que en polaco canta.
Pero traducida al castellano esos sueños

no en la lengua polaca ya nos hablan.
Que sólo dos entre mil, entiendo,
de los niños que ahora están en la plaza
amarán los versos. Y lo lamento.
dia-poesia-engonga

ARMENGOL ENGONGA POR REDONDILLAS
 
Luego vuelve a sonar, alta y clara, la lengua de Castilla.
Armengol Engonga ahora añada
hermosas cataratas de redondillas
que alegran la sombras y las caras.

No sé su autor, pero bien diga 
que por los altos andamios de la plaza
arrullaron las redondas redondillas
a todos cuantos escucharon sus tonadas.

Juan Pablo Mañueco (21-3-17)
1er Día Mundial de la Poesía
(Guadalajara 21-03-17)
 

A Gloria Fuertes, cuyos versos protagonizaron

el cierre del Día Mundial de la Poesía,

en la calle Mayor de Guadalajara, el 21-3-17

  

I. Ausencia de Gloria

 

Cuando tú escribías, yo estaba con Pablo

Neruda, leyéndolo con un asombro aturdido

y asombrado. Fuera de mí, exacerbado

de palabras, de tropos, de símiles y símbolos…

 

¡No te leí, Gloria!

 

Lo confieso. ¡Estaba leyendo a aquel hacedor de relámpagos!

Pero quedó en mi memoria el título de un libro,

como queda en las calles portuarias un aroma a pescado.

Y esto decía tu título, Gloria: “Aconsejo beber hilo”.

 

¡Pero no te leí, Gloria!

 

O leía al vivo Neruda como se lee ya a un clásico,

o me iniciaba en las volutas llenas de sordos rizos

de aquellos cultos muchachos nuevos… venecianos

que una Antología (incluso de inéditos) consagró como Novísimos.

 

¡No tuve tiempo para ti, Gloria!

 

 II. Llegaste por el canal único, Gloria

 

Luego saliste, de repente, en los aniñados

programas de televisión, que yo nunca había visto.

Creo que ya nací adulto, Gloria, con una cordillera de años,

¡y más que tuve después de haber leído a Neruda y los Novísimos!

 

De modo que no te seguí en tus cometas ni en tus globos televisados.

donde salía una señora bajita, con el pelo blanco y los ojos pillos…

Prefería leer a Góngora, a Dámaso, a Guillén, a Lorca que no aquellos trabalenguas raros.

Y más cuando supe que el hilo que aconsejabas era puro “postismo”.

 

Comprende, Gloria, ¡un vanguardismo tan igual al antiguo

que pretendía ser el último, cuando era sólo peor surrealismo!

 

 

III. Los portones mágicos del XX

 

 

No te leí. Preferí seguir cruzando los portones mágicos

de las primeras décadas geniales del siglo…

Y adentrarme más íntimamente aún en el velamen extraño

de los asombros que rompieron el aire a todos los silencios, el pasado siglo.

 

Menos en los treinta años centrales –ni en los últimos-, que nunca me gustaron.

Esos fueron, Gloria, tus años más productivos,

los que ya habían bautizado como la generación de la berza y el rábano

los propios poetas -irreverentes con vosotros- novísimos.

 

No tuve tiempo para dártelo, Gloria.

  

IV. Sin embargo, es tu centenario este 17 

 

Pero han pasado las eras, las escuelas, los estilos y los años

y ya casi nadie se acuerda de los aburridísimos novísimos,

que nacieron tan rompedores y tan largos,

salvo  por la memoria que queda hacia su mentor y guía mismo.

 

De ti se sigue hablando, Gloria.

 

Que si es espléndido tu rimar sencillo para pasar el rato,

al igual que tu feminismo, lesbianismo, infantilismo,

y que junto a Gabriela Mistral eres la otra poetisa que el veinte nos ha dado,

y magnífico tu anterior prosaísmo y tu final cacofonía de ruidos.

 

No lo sé, Gloria.

 

No he bebido tus raíces, así que no puedo juzgar la envergadura de tu árbol

de palabras, ni opinar si son sones o son gritos o chirridos.

Entraré algún día, quizá, en tu don Pito y tu don Pato,

a ver si se dan y me doy un paseíto. 

 

V. Haciéndome niño 

 

Don Pato y don Pito, don Pito y don Pato.

¡Sí! ¡Juntar rimas puede ser bonito!

Tengo un clavo clavadito dentro de un zapato.

“¡Ay!”. ¿Quién ha dicho eso? ¿Don Pato o don Pito?

 

¡Quiero saberlo de inmediato!

¿De quién ha sido ese grito?

¿Quien tenía el clavo en el zapato?

¿Don Pato o don Pito?

¿Don Pito o don Pato?

Pito, pato. Pato, pito.

 

Se lo preguntaré al gran gato.

O se lo preguntaré al buen perrito.

¿Quién tenía el zapato tato?

¿Don Pato o don Pito?

 

No lo sé, Gloria.

 

 

VI. ¿Es barato o es un hito?

 

Tal vez esto no sea muy sensato.

Y probablemente no sea ningún hito.

¡Se lo preguntaré a don Pato, en cuanto acabe el relato!

¡Se lo preguntaré a don Pito, si fue él quien dio el grito!

 

No lo sé, Gloria.

 

Acaso tengas tú razón, y esto, que me parece barato,

sea exquisito.

¿Qué piensa usted, don Pato?

¿Qué piensa usted, don Pito?

 

No lo sé, Gloria.

 

Acaso, tengas tú razón, y el dato

que me falta es que yo no he sido nunca niño.

Y me di desde muy temprano a escribir ensayo

y a analizar manuscritos.

 

Quizá te haga caso, Gloria.

 

Pues acaso

tengas razón, y haya que hacerse niño,

¿Es así don Pato?

¿Es así don Pito?

 

¿O la fama de Gloria viene de haber sido un fenómeno grato y televisivo, para cabezas de chorlito?

No lo sé, don Pato.

No lo sé, don Pito.

 

Voy a hacerme niño un rato, don Pato.

Voy a no leer lo que he escrito, don Pito.

Voy a tocar el silbato, don Pato.

Voy a hacer sonar el infinito, don Pito.

 

¡Ya os contaré qué fue de ello, amiguitos,

 cuanto tenga escrito otro semejante garabato

a este que aquí os dejo escrito!

 

¡Es para los dos, don Pato!

¡Es para los dos, don Pito!

¡No os peleéis ni un rato!

(Este final, me ha quedado bien bonito).

    

                                  Juan Pablo Mañueco (21-3-2017)

 


21 de marzo. Día Mundial de la Poesía.
Celebración compleja.

A Jorge Guillén, poeta vallisoletano
de la abstracción conceptual

TODO, NUNCA, SIEMPRE, NADA
(Teoría de la totalidad. Visión de la relatividad)


TODO, NUNCA, SIEMPRE Y NADA
son palabras inexactas, siempre
algo para llegar a todo falta,
nunca piensa igual toda la gente.

TODO, NUNCA, SIEMPRE Y NADA,
No todo ves, sabes, vales, tienes.
No todo, sino apenas nada.
Eres único, pero entre anterior y siguiente.

TODO, NUNCA, SIEMPRE Y NADA,
“En ningún momento” puedes
asegurar que no iniciada
pueda ser la acción que ocurrir no suele.

TODO, NUNCA, SIEMPRE, NADA,
“En todo tiempo” no sabes realmente
qué ocurrió u ocurrirá mañana
para aseverar nada plenamente.

TODO, NUNCA, SIEMPRE, NADA,
La “carencia absoluta de todo ser” no puede
ser. O, si puede, no puede ser explicada.
Por lo que “nada” no nos cabe en la mente.

TODO, NUNCA, SIEMPRE, NADA,
Cuánto menos “todo” en ti entero entre,
siendo un poco de greda amalgamada,
un puñado de barro que el sol caliente.

TODO, NUNCA, SIEMPRE, NADA,
siempre mienten,
salvo que nada
te falte siempre.
Nunca nada.
Salvo que el todo de Dios sea ya tu casa,
pues sólo Dios es suficiente.

Lo restante son restos de un corazón cortado por la espada.
Lo restante es relativo. Uvas que no duran: visiones contingentes.

Juan Pablo Mañueco,
del libro de próxima aparición "Cantil de Cantos". Es un "romance doble": rima asonante doble, medida indefinida, en este caso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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