Un estudio internacional publicado en 'Communications Earth & Environment', analiza más de dos décadas de observaciones de la capa activa del permafrost en todo el planeta e incluye registros obtenidos por la Universidad de Alcalá en las islas Livingston y Decepción, en la Antártida

Un estudio internacional basado en observaciones de 156 estaciones de seguimiento distribuidas por el Ártico, la Antártida, los Andes y las principales regiones montañosas de Eurasia confirma que la degradación del permafrost es un fenómeno de alcance global. El trabajo, publicado en Communications Earth & Environment, analiza la evolución del espesor de la capa activa (la parte superficial del terreno que se descongela y descongela anualmente) entre 2000 y 2024.
Los resultados de Long-term monitoring of active layer thickness confirms global permafrost degradation se muestran aumentos significativos de su espesor en aproximadamente el 55 % de las estaciones del Ártico y el 38 % de las antárticas, además de cambios especialmente importantes en numerosas regiones montañosas. En conjunto, las observaciones proporcionan una de las evidencias de campo más amplias hasta ahora de la degradación del permafrost durante el primer cuarto del siglo XXI.
En el estudio participa el Miguel Ángel de Pablo, profesor del Departamento de Geología, Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Alcalá (UAH), que ha aportado datos procedentes de las estaciones antárticas de seguimiento de la capa activa integradas en el programa internacional Circumpolar Active Layer Monitoring (CALM).
Entre ellas se encuentran los registros de Crater Lake, en isla Decepción, y Limnopolar Lake, en isla Livingston, con series de 19 y 14 años, respectivamente. Estas observaciones forman parte de la red PERMATHERMAL, dedicada al seguimiento a largo plazo del permafrost y de la capa activa en las islas Shetland del Sur en la Antártida.
Redes CALM (Circumpolar Active Layer Monitoring) del Norte y del Sur. Fuente: Long-term monitoring of active layer thickness confirms global permafrost degradation
"El principal valor de este trabajo es reunir observaciones realizadas directamente sobre el terreno durante décadas y en regiones muy diferentes del planeta. Mantener estas series en la Antártida supone un esfuerzo continuado, pero son precisamente estos registros a largo plazo los que permiten distinguir los cambios reales del permafrost y situar nuestras observaciones locales en un contexto global", explica de Pablo. De esta forma, los datos recopilados y procesados de la Antártida por el profesor de la UAH son integrados en la síntesis internacional de esta.
Los resultados ponen también de manifiesto que la respuesta del permafrost no depende únicamente del aumento de las temperaturas. Factores locales como el tipo de suelo, su contenido en hielo, la vegetación, la topografía o la cubierta de nieve pueden modificar de forma importante la profundidad alcanzada por el deshielo estival. Por ello, los autores destacan la necesidad de mantener y ampliar las redes de observación a largo plazo, especialmente en regiones como la Antártida, donde todavía existen relativamente pocas series suficientemente largas.
La continuidad de la red de monitorización PERMATHERMAL iniciada en el año 2000 y actualmente bajo responsabilidad del profesor de Pablo, ha sido posible gracias a sucesivos proyectos y contratos de investigación financiados durante más de dos décadas por organismos españoles.