El 23 de febrero por un testigo directo

 

El 23 de febrero de 1981, hace ahora 45 años, se produjo el intento de golpe de Estado contra la democracia en España ; en los años transcurridos desde la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 , se había llevado a cabo una transición ejemplar, por el dialogo y el consenso de los partidos políticos , pero militares añorantes del franquismo y su rechazo a algunas decisiones adoptadas por el gobierno de Adolfo Suarez, como fue la legalización del Partido Comunista el sábado santo 9 de abril de 1977, así como los asesinatos de ETA, 246 muertes el 70% de ellos miembros los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, impulsó a algunos a acabar con la democracia. Como precedentes, en noviembre de 1980 , la Operación Galaxia, por la cafetería en la que se reunían , con el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y el capitán de infantería Ricardo Martínez Ynestrillas , que tenía como finalidad el secuestro de Adolfo Suarez , y que fue abortado por el soplo que dio otro de los militares implicados.                                                                                                             Ese lunes 23 de febrero, me encontraba en el hemiciclo, junto con mi compañero de Unión de Centro Democrático, Luis de Grandes, y de Leopoldo Torres Boursault del PSOE, todos diputados por Guadalajara. Estábamos votando el segundo intento de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, como Presidente del Gobierno, porque Suarez había renunciado el 29 de enero, pero mientras no se votase al nuevo, seguía presidiendo el Consejo de gobierno. El reloj del hemiciclo señalaba las 18 h. y 22 m., votaba el diputado socialista por Soria, Núñez Encabo, y en esos momentos un gran ruido , en el pasillo detrás de la presidencia entre gritos, golpes y carreras, hizo que volviéramos los ojos a la derecha de la presidencia que ejercía Landelino Lavilla, por la que aparecieron unas personas con capotes y fusiles en la mano, a los que confundimos con etarras, mientras que por el lado izquierdo entraba un guardia civil, al que identifique como Antonio Tejero , que pistola en mano, grito: “quieto todo el mundo” , “todo el mundo al suelo”. A los hombres que habían aparecido con sus armas se enfrentó el teniente general Gutiérrez Mellado, e inmediatamente comenzaron a disparar, haciendo que los diputados nos protegiésemos detrás de los escaños y a pesar de todo, el canario Sagaseta resulto herido. Luego nos fuimos incorporando y nos obligaron a no movernos y a colocar las manos en el escaño frontal al nuestro, y así comenzamos las mas de 17 horas de secuestro. Yo estaba preocupado sobre todo por mi familia pues nadie sabía lo que pasaba fuera del hemiciclo; dentro de él seguían las voces de los asaltantes: “ la primera , la cuarta y la quinta región militar se han unido al alzamiento, ¡Arriba España¡”. Esa división entre regiones militares partidarias al golpe y otras contrarias podían llevarnos , de ser cierto a una nueva guerra civil. Miembros del gobierno con Adolfo Suarez a la cabeza y los lideres de los partidos políticos fueron sacados del hemiciclo , seguidos de disparos , que temimos hubieran sido hechos contra ellos.                                                                                                                                                                                      El Teniente Coronel Tejero recorría la parte baja, la zona de los taquígrafos pistola en mano y retador nos miraba. Al poco vimos a un capitán de la Guardia Civil, Muñecas, al que yo conocía por su participación en los concursos hípicos de Guadalajara, que se dirigió a nosotros: “estén tranquilos que no les va a pasar nada, estamos esperando a la autoridad, militar por supuesto que les dirá lo que deben hacer”. Empezó a pasar el tiempo y no aparecía nadie y cuando algún diputado quería salir al servicio, lo hacía con un guardia civil con el fusil apuntando a su espalda. En un momento se fue la luz y Tejero grito: “si alguno se mueve disparar a matar”. Poco a poco vimos como la moral de los asaltantes iba decayendo, algunos ofrecían tabaco a los diputados y, hacia la una de la madrugada Fernando Abril Martorell, escuchó y se fue transmitiendo por todos los escaños, que el golpe solo se estaba manteniendo en el Congreso y eso nos tranquilizó. Poco después vimos entrar al general jefe de la Policía Armada de Madrid nuestro paisano Félix Alcala-Galiano, que se enfrentó a Tejero , pero no pudo detenerle como era su propósito. Luego aparecieron el comandante Pardo Zancada y el Capitan de Navío Camilo Melendez apoyando a Tejero; la Cruz Roja , queriendo prestarnos ayuda. Hacia las ocho de la mañana la reacción de Fernando Álvarez de Miranda e Íñigo Cavero cantando un himno monárquico y Manuel Fraga gritando: “ya no aguanto mas”, que fueron obligados a volver a su escaño. Hacia las nueve, un joven teniente de la Guardia Civil se dirigió a nosotros: “no estén ustedes tranquilos porque antes de que esto acabe habrá sangre”. Entre las 11 h. 45 m. y las 12 h. fue la rendición de Tejero. Seguido de la voz de Landelino Lavilla:” los señores diputados pueden abandonar el hemiciclo. Ya en la calle, en la Carrera de San Jerónimo, una multitud aplaudía y gritaba: ¡Viva España! ¡Viva la Constitución, y vimos los balcones, repletos de personas con pañuelos blancos, símbolo de la paz.

 

El golpe de Estado había sido abortado por una sociedad que buscaba ¡Libertad, Igualdad y Solidaridad!

José María Bris Gallego.

28 de febrero de 2026.

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