Guadalajara recupera estas tres tablas flamencas tras 87 años desaparecidas

Han sido compradas por el Ministerio de Cultura para su cesión al Museo Provincial

260506 Tablas flamencas Museo de GuadalajaraFoto: Ministerio de Cultura

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Patrimono Cultural y Bellas Artes ha comprado un conjunto pictórico realizado en Guadalajara y para Guadalajara que lleva en paradero desconocido 87 años.

Se trata de las tablas de un conjunto pictórico del Maestro D. Álvaro de Luna (cuyo nombre era Juan Rodríguez de Segovia y Sancho de Zamora), realizado entre 1488 y 1490. Un retablo de óleo al temple al huevo y dorado sobre tabla compuesto por tres tablas: Santa Lucía, Santa Apolonia y Santa Bárbara que el Ministerio ha adquirido por 90.000 euros para que sea exhibido en el Museo de Guadalajara.

Desaparecidas pero no olvidadas

El origen de estas pinturas se remonta al siglo XIII. Este retablo fue contratado el 21 de diciembre de 1488 por la hija de condestable, doña María de Luna, II duquesa del Infantado, a la que le gustó el uso que hacía el maestro Don Álvaro de Luna de la técnica del óleo y de la estética de pintura flamenca. En esa época Guadalajara contaba, gracias a los Mendoza, con un importante grupo de pintores flamencos que se formó en la ciudad y entre ellos se encontraba Álvaro de Luna que cuenta con importantes obras en otros lugares, como Alcalá de Henares o la catedral de Toledo.

Se sabe que proceden del monasterio de monjas Bernardas de Guadalajara, donde las situó el cronista de Guadalajara Layna Serrano. Incluso, el Centro de la Fotografía Histórica de Guadalajara guarda una foto de las mismas hecha por Tomás Camarillo pero nunca más se volvió a saber de ellas, lo que hace pensar que estuvieron en manos de algún particular según una publicación de Francisco Javier Ramos Gómez.

Según este autor todo hace pensar que conjunto pictórico formaba parte de un retablo de mayor tamaño que podría haber sido desmantelado en las diferentes guerras: Sucesión o Guerra de la Independencia hasta reducirse a estas tres tablas. Siguiendo las indicaciones de Layna Serrano y durante la guerra civil las juntas de protección del patrimonio visitaron el convento para proteger la obra pero ya no estaba allí por lo que se limitaron a cerrar el convento y prohibir su visita. No se sabe si las pinturas fueron protegidas por las propias monjas pero cuando éstas volvieron al convento y empezaron a arreglarlo tenían una situación económica muy precaria y se deshicieron de algunos bienes, por lo que no se descarta que estas tablas fueran vendidas. De esta manera habrían permanecido ocultas en manos de algún particular hasta 2019 que volvieron a exhibirse en el mercado artístico y puesta a la venta en Feriarte, donde se les recuperó la pista y Guadalajara reclamó su compra y vuelta a casa.

El convento de las Bernardas, del que no queda ningún resto, estaba situado en el margen derecho del puente del Alamín y se accedía a él cruzando el puente de las Infantas.

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