... Y más en estos momentos en que se aprecia en grado sumo
Contra el artículo 67.2 de la Constitución Española de 1978, que debe ser derogado inmediatamente, el cual mientras se mantenga aconseja a los votantes demócratas abstenerse, pues serán inmediatamente desprovistos de todo poder si lo hacen, y que calificará de ahora en adelante como “partido cleptócrata” a toda aquella formación política que no lleve como punto inicial de su programa electoral la derogación fulminante de dicho artículo, y además lo haga de hecho, una vez que hayan obtenido sus escaños.
Cleptocracia: De ”clepto-“, “robo” o “robar”, por extensión “ladrón”; y “-cracia” “gobierno” o “poder”.
Sustantivo femenino: Sistema de gobierno en que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos.
El primer bien público que hurtan los cleptócratas a la población es la acción o voz activa, por lo cual la gente queda desactivada n cuanto vota deponentemente en los votados cleptócratas, que usurpan y despojan de toda la acción a los gobernados y la detentan sólo los gobernantes, señoriales por ello mismo, durante un periodo de tiempo determinado, que suele rondar entre los cuatro o cinco años, durante los cuales los gobernantes activos pueden dedicarse a robar a mansalva todos los bienes públicos restantes, con la sola liberación pasiva de que al final de ese periodo los subordinados podrán volver a votar deponentemente en unas nuevas castas de señorías activas, las cuales obviamente volverán a hacer lo mismo que los anteriores jerarca, porque le modelo de la cleptocracia está especialmente diseñado para el robo de bienes, con la sola necesidad de que se mantenga a los presuntos soberanos teóricos del sistema en la pasividad continua, en la inopia y el engaño.
Lección de democracia, ninguno podéis daros,
cleptos, o bien, políticos, pues todos sois cleptos,
que lo robáis tan todo que hurtáis hasta conceptos
y sueldos y bicocas que os hacen ser tan caros.
Hurtáis la mente de la gente, y vuestros adeptos
mangan, afanan, quitan, sisan los claros faros
del resto de la inteligencia de los tan raros
que guardan del sentido común ciertos preceptos.
Despojar de la acción a la gente es cleptocracia
inicial que ya explica todos siguientes robos
que perpetráis acto seguido, por gran desgracia.
Y así luego os tiráis cual grandes lobas y lobos
sobre todo lo público, poder, oro y cracia,
dejándonos, pues, a nosotros captos y bobos.
Y estos catorce versos del soneto se resumen en dos:
¡Que el programa electoral se cumpla o sea el traidor
depuesto y que haya un Defensor
del Pueblo electo, que tenga esa función de supervisión
de lo votado y de vigilar a los cargos electos
para que no se transformen jamás en cleptos!
Sin estas dos garantías activas de no ser, seguro,
defraudados, una y otra vez,
date por cierto que yo, para hacerme pasivo, no te habré votado.
Juan Pablo Mañueco
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