Concordia y conciliación, el lenguaje de la Constitución 40 años después

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 Nuestra Constitución cumple 40 años. Cuatro décadas han transcurrido de aquel 6 de diciembre de 1978, día que viví, como niño que era, ignorando su trascendencia, pero percibiendo que algo importante se estaba fraguando. Recuerdo oír hablar primero de la Ley de Reforma Política y después de la Constitución, y las ganas que percibía por votar y que los ciudadanos decidieran su futuro. Los españoles aunamos la disparidad de nuestras voces y tejimos con ellas una melodía cuyos acordes principales fueron la igualdad, la libertad, la justicia y el pluralismo político.

En mi casa se leía el diario Ya, y el 5 de diciembre del 78, destacaban los mítines finales que en la víspera del referéndum habían ofrecido los líderes del partido gubernamental, la UCD, y del principal grupo de la oposición, el PSOE.

Ahora, revisando los diarios de la época veo cómo Adolfo Suárez animaba a decir Sí a la Constitución por ser “la norma suprema de convivencia que amparaba a todos por igual” y porque con ella “se rompería el mito de la España diferente, de la España ingobernable y de la España anárquica”. Se mostraba muy orgulloso de una Constitución que “beneficiaría a todo el pueblo” y que establecería definitivamente “la concordia, la comprensión y el respeto a los puntos de vista contrarios”.

"Estremece ver lo acertados que estaban ambos, tanto Suárez como González, sobre cuál sería el futuro de nuestra Constitución. Eran muy conscientes de su trascendencia y del protagonismo que, durante años, ha tenido para España como cuaderno de ruta que ha sido y es de todos los españoles".

Felipe González también pedía el Sí para un texto que enterraba una larguísima historia de constituciones en nuestro país. “No pido un sí a nuestro partido -decía- sino a la participación de todos los ciudadanos en la construcción de un texto que es para todos, incluso para los que no les gusta. Pero esa es la grandeza de la Democracia: que defiende incluso a quienes la atacan”. González defendía que la Constitución debía ser el punto de partida para construir la nueva Democracia, para abordar los problemas graves e importantes que, sin duda, afectaban al país. Y aunque la Constitución no iba a solucionarlos, sí iba a ser “la puerta abierta para la búsqueda de soluciones de cara a construir el futuro”.

Estremece ver lo acertados que estaban ambos, tanto Suárez como González, sobre cuál sería el futuro de nuestra Constitución. Eran muy conscientes de su trascendencia y del protagonismo que, durante años, ha tenido para España como cuaderno de ruta que ha sido y es de todos los españoles.

Para muchos ciudadanos, la Constitución fue un éxito histórico que unió y cerró (algunos seguimos creyéndolo) heridas entre españoles que nunca debieron existir. Para otros, simboliza normalidad democrática. Pero creo que no me equivoco si digo que todos sabemos que es mucho más que un texto normativo. La Constitución es una realidad que tenemos asimilada y sin la cual España no puede comprenderse como nación libre y plural.

"Hoy, cuando se habla de la posibilidad de introducir algunas reformas, debemos tener claro que ninguna modificación de nuestro marco institucional y de libertades debería ser posible si no cuenta con el mismo respaldo que tuvo en origen. Lo que hemos construido entre todos, no debería modificarse sin el consenso de todos. Eso no significa que sea inmutable, sino que los cambios deben tener el respaldo mayoritario que tuvo el texto original".

Y hoy, cuando se habla de la posibilidad de introducir algunas reformas, debemos tener claro que ninguna modificación de nuestro marco institucional y de libertades debería ser posible si no cuenta con el mismo respaldo que tuvo en origen. Lo que hemos construido entre todos, no debería modificarse sin el consenso de todos. Eso no significa que sea inmutable, sino que los cambios deben tener el respaldo mayoritario que tuvo el texto original.

Nuestra Constitución existe porque los españoles así lo quisimos. No nos fue impuesta, sino que la elegimos. Y el tiempo ha demostrado que dicha elección no sólo fue acertada, sino que nos ha proporcionado el periodo más fecundo, pacífico y brillante de nuestra historia.

"Creo que días como hoy, no sólo deben ser conmemorativos, sino también reivindicativos. Porque el tiempo puede hacer que se desdibujen o que pierdan firmeza los pilares de nuestra Constitución"

El respeto y la tolerancia han sido claves para conseguirlo. Durante muchos años hemos sabido respetar nuestras diferencias y anteponer a todo, el bien de nuestro país y de los españoles. Teníamos muy presente que lo más importante era la búsqueda del bien común.

Creo que días como hoy, no sólo deben ser conmemorativos, sino también reivindicativos. Porque el tiempo puede hacer que se desdibujen o que pierdan firmeza los pilares de nuestra Constitución. Es nuestra obligación alertar sobre ello y sobre los riesgos que conlleva, porque la debilidad que puede sufrir una de “las patas” de ese texto, puede acabar desmoronando todo nuestro sistema constitucional. Todo aquello por lo que llevamos décadas trabajando; esos derechos y libertades de los que hoy gozamos, pueden verse amenazados.

Roman-AntonioUno de esos pilares es el respeto, es la concordia, la tolerancia... valores inspiradores de nuestra Constitución. Debemos tener presente que hasta las ideas más enfrentadas pueden tener un punto en común. Siempre es posible llegar a acuerdos cuando por parte de las diferentes partes se cede. Y debe sernos fácil ceder cuando por lo que se lucha es por que nuestro país tenga el mejor porvenir posible.

La Constitución se escribió con un lenguaje moderado, de concordia y conciliación. Sigamos escribiendo con él la historia de España: nuestro futuro.

ANTONIO ROMÁN JASANADA
Alcalde de Guadalajara

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Antonio Román (Guadalajara, 21 de junio de 1965) es médico y alcalde de Guadalajara, ayuntamiento en el que entró como concejal en 1995. En las elecciones municipales de 2011, la lista que encabezó en Guadalajara revalidó su segunda mayoría absoluta al obtener 16 concejales, el mejor resultado de la historia municipal. En las siguientes, bajó a 11 escaños pero fue elegido alcalde por el pacto de investidura con Ciudadanos. Ha sido diputado al Congreso en dos legislaturas (2003-2004 y 2011-2015), senador (2004-2008) y diputado de las Cortes de CLM (2011).

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