Un enigma doctoral

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En España siempre ha existido un especial amor-odio hacia la titulitis, especialmente por parte de aquellos que no tienen ningún título, pero les gustaría tener alguno por mínimo que sea, para poder presumir y colgarlo en alguna pared. De esta fobia hacia la titulitis se ha pasado a un deseo orgiástico por obtener un título como sea y cualquier precio, como está pasando con los famosos masters.

Cada día se descubren nuevos currículos, especialmente de los nuevos y jóvenes políticos que presumen de lo que dicen ser pero no lo pueden probar con los documentos. Los casos de los masters del PP, especialmente el de su presidente, Casado, está siendo utilizado por sus adversarios políticos y periodísticos que son casi de todos no para demostrar ninguna irregularidad sino para lincharlo políticamente, al grito clásico delendun est Casado. Pero Casado no es el único que tiene problemas con su máster, porque son muchos los políticos en activo que han mentido en su CV, presumiendo de lo que no eran (licenciados, maestros; como los roldans, los pepiños o las valencianos y un largo etc. etc.) y ocultando lo que han sido estudiantes que apenas consiguieron las calificaciones educativas mediocres con las que no podían acceder a ninguna puesto de relevancia en la vida civil, aunque han podido llegar incluso a ministros.

Un caso singular es el del actual Presidente del Gobierno, de quien todos conocen cómo llegó a tan alto cargo, no por elecciones democráticas, sino por una moción de censura pactada con todos los enemigos de Rajoy, que lograron su objetivo: desterrar a Rajoy de la política por un sentencia que se dictó con ese único fin.

Relacionado con papeles curriculares doctorales se puede constatar algo sorprendente y enigmático. El presidente Sánchez es titular de una tesis doctoral, a la que no se puede tener acceso y además no está digitalizada. El documentó que permitió al Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno, según fuentes fidedignas, hacerse con el título de Doctor en Economía y Empresa permanece oculto. Alguien ha intentado comprobar la tesis famosa pidiendo autorización a la Universidad Camilo José Cela, una universidad privada de las más caras, pero no tuvo éxito porque según el Rectorado de la UCJC se trata de un secreto profesional y la propiedad intelectual e industrial; además no tenía el consentimiento del interesado (Pedro Sánchez). Se da sin embargo una circunstancia curiosa, porque todos los alumnos que defienden tesis en cualquier universidad pública o privada están obligados a digitalizar sus tesis y publicarlas en TESEO, la base oficial de las tesis doctorales que depende del Ministerio de Educación, pero en el caso de la tesis de Pedro Sánchez solo se puede acceder a una ficha técnica, lo que sin duda aumenta el enigma doctoral. Ciertamente algunos diarios han tenido ocasión de acceder a la ficha técnica convencional. Sólo algunos medios de comunicación como El Mundo, han podido consultarla con bajo permiso especial de su autor, Pedro Sánchez, bajo vigilancia. Pero mientras la tesis de marras no esté digitalizada y publica en TESEO, base oficial de todas las tesis doctorales que dependen del Ministerio de Educación, no hay ninguna posibilidad de acceder a ella.

Fidel García Martínez
Doctor Filología Románica y Catedrático Lengua Literatura

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