El "Santo Niño Perdido" declarada Fiesta de Interés Turístico Regional

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La decisión ha sido publicada hoy en el Diario Oficial de Castilla La Mancha

botarga valdenuno fernandez

La fiesta del “Santo Niño Perdido”, una de las tradiciones con más historia de la región, ya que su origen data del siglo XVIII, ha sido reconocida hoy por el gobierno regional como Fiesta de Interés Turístico Regional, una declaración que aparece hoy publicada en el Diario Oficial de Castilla La Mancha.

El Gobierno regional considera que dicha fiesta “comporta una especial importancia como atractivo turístico y cultural para la población de Valdenuño Fernández y constituye una fuente de tradición, de identidad y de orgullo para todo el pueblo”, según explica el director provincial de Economía, Empresas y Empleo, Santiago Baeza.

El presidente regional, Emiliano García-Page, participó en esta fiesta al inicio de la legislatura y se comprometió a impulsar su declaración, ya que además supone un valdenualiciente turístico para un pueblo que cuenta con 200 habitantes y que el día del “Santo Niño Perdido” recibe tres veces su población.

Historia de una tradición

Fue en el año 1721 cuando un niño de la localidad se perdió y el pueblo entero se volcó en su búsqueda hasta que dieron finalmente con él en la Iglesia. Desde entonces, de manera ininterrumpida, salvo los diez años siguientes a la Guerra Civil, década en la que se suspendió por considerarse una fiesta pagana, cada año se recuerda este acontecimiento el primer domingo después de la festividad de Reyes, con la participación del pueblo entero en dicha celebración.

La tradición se complementa además con el ritual de esconder la imagen del Santo Niño por las bodegas del pueblo, lo que genera la búsqueda de dicha imagen y una vez encontrada es celebrada con el baile del paloteo. Un paloteo particularmente sonoro y enérgico que, según la tradición, representa la lucha del bien (representado por los danzantes) contra el mal (representado por el botarga).

El núcleo de la fiesta lo protagonizan un grupo de ocho danzantes, la botarga, el tamborilero y un par de mozos que acompañan al grupo asistiendo con palos de repuesto y alforjas para los donativos que recogen. Este grupo comienza la búsqueda del Santo Niño Perdido por todas las casas de la localidad de Valdenuño hasta llegar a la Iglesia, donde tiene lugar la Danza del Paloteo. A continuación se realiza otra representación del baile del paloteo en la Plaza de la iglesia, en la que participa el botarga con una máscara antiquísima de un elevado valor histórico. La lucha entre el bien y el mal no sólo queda representada ese día mediante el paloteo, sino también con una guerra de naranjas entre danzantes y botarga en la que participan los jóvenes de la localidad.

Con la declaración de la fiesta del Santo Niño Perdido son ya 19 las Fiestas de Interés Turístico Regional declaradas en Guadalajara. La penúltima fue el Maratón de los Cuentos de Guadalajara, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional el pasado mes de junio.

 

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