Cinco nuevos beatos vivieron en la diócesis

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De los 60 religiosos que la Iglesia declaró "mártires" el pasado sábado, cinco ejercieron en Guadalajara y en Sigüenza.

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 Así, el que encabezaba la lista de todo este proceso, padre José Mª Fernández Sánchez, fue superior en el primer tramo de la fundación de Guadalajara, entre 1911 y 1921, dirigiendo el seminario paúl, la escuela externa, el comedor gratuito y la escuela nocturna para oficiales de La Hispano. En el mismo centro estuvo cuatro años, de 1927 a 1931, el padre Victoriano Reguero Velasco, que también fue capellán de huérfanos del palacio del Infantado. A su vez, el hermano Gil Belascoain Ilarragorri trabajó durante 1910 como excelente director de las obras de adecuación del edificio como residencia y escuela. A su vez, el hermano Cristóbal González Carcedo estudió dos cursos en el colegio apostólico de Guadalajara. Y el quinto beato mártir vicenciano fue el hermano Isidro Alonso Peña, que estudió, profesó y formó parte de la primera comunidad constituida en Sigüenza, ente 1878 y 1891.

Por último, cabe añadir que entre los trece nuevos beatos laicos se encuentran dos con lazos diocesanos. El padre de familia Miguel Aguado Camarillo, nacido en Humanes el 7 de febrero de 1903, casado y padre de cuatro hijos, que vivía en Madrid. Y José Garvi Calvente, padre de una hija y cuya esposa, Paula-Elvira Dorado Fernández, era natural de la capital provincial.

Todos ellos fueron pasados por las armas durante la guerra civil.

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